El reciente acuerdo alcanzado por la OPEP para reducir la producción de crudo ha sido catalogado por ellos mismos como histórico y con ello pretenden recuperar los precios, que habían sufrido la más estrepitosa caída de las últimas décadas.

Para mí, este acuerdo, es un reconocimiento de que la crisis, producida por la inundación del mercado, no era provocada solamente por la incursión de EE.UU. en la explotación mediante fracking del petróleo de esquisto, sino que también, a lo interno de la organización, se venía produciendo una competencia desleal de sobreproducción.

Venezuela ha insistido en que se debe caminar hacia un sistema que establezca precios justos al petróleo, basados en los costos de producción y comercialización y no sujetos a la especulación. Ahora mismo, con solo el anuncio de este acuerdo, los precios tienden al alza, lo que nos lleva al círculo vicioso del mercado basado en los rumores que corresponden a hechos reales o provocados.

El presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Mohamed Al-Sada, aseguró que “el acuerdo alcanzado este miércoles en Viena permitirá reequilibrar el mercado del crudo y por ende garantizará la salud de la economía mundial”.

“Los países que integran la OPEP acordaron la reducción de 1,2 millones de barriles diarios para alcanzar el tope de 32,5 de barriles. El pacto está sujeto a la reducción de los 600 mil barriles al día por parte de países clave que no son miembros OPEP y que ya se comprometieron a contribuir con la medida. Además, Rusia se comprometió a reducir 300 mil barriles”.

Arabia Saudita, dando un viraje sorprendente a su anterior posición, como primer productor mundial, será quien asuma la mayor cuota de recortes a la producción.

Se ha criticado abundantemente a Venezuela por no haber aprovechado eficazmente la época de bonanza de los precios del petróleo para acumular riqueza y que por el contrario fue demasiado generoso con los países amigos.

En el caso de Venezuela, fundador de la OPEP, quien viene atravesando una fuerte crisis, como país mono productor acostumbrado a vivir de la renta petrolera, renta que fue disminuida en más de un 60%, será uno de los principales beneficiarios de este esfuerzo y experimentará un fuerte alivio, pues los adversarios y detractores del presidente Maduro, en su campaña contra él, se cuidan muy bien de aceptar que la caída en los precios del petróleo es uno de los principales factores de la crisis.

Por supuesto, pese a esta buena nueva, Venezuela no debe ceder un ápice en los esfuerzos que vienen realizando para superar su condición de país rentista petrolero y tomarse en serio la ejecución de los catorce motores que están implementando y el Plan de la Patria legado por el comandante Chávez.

Las subidas y bajadas en los precios del petróleo son buenas para unos y malas para otros. Tendremos que ver hasta dónde, los países favorecidos hasta ahora con los bajos precios del petróleo, supieron sacarle provecho a tal circunstancia.

Decía don Pepe Figueres que el mejor Ministro de Hacienda lo era una buena cosecha de café. Los tiempos han cambiado y es posible que ahora lo sea quien haya sabido aprovechar los bajos precios del petróleo.

No podemos negar que la crisis de finales de la década de los setenta del siglo pasado, para ser más exactos, en el gobierno de don Rodrigo Carazo Odio, se debió entre otras razones, a los más altos precios conocidos del petróleo, contrariamente a los históricamente más bajos que se han visto durante el gobierno del actual presidente Luis Guillermo Solís Rivera.

Costa Rica no produce petróleo, no refina e importa los derivados, no cabe duda de que tenemos un fuerte reto a la vista.

Fuente: https://www.laprensalibre.cr

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